Dos meses en Cuarentena
El encierro, refugio seguro,
empieza a agobiarnos. A algunas profesiones u oficios se les permite regresar
al trabajo, a otras como los psicólogos nos vemos impedidos de hacerlo en forma
presencial. Desconocemos las razones. Nos preocupa que parte de nuestros
pacientes no puedan contar con la contención en estos momentos difíciles.
Contamos
con la posibilidad de hacerlo con video llamada o en forma on-line, pero muchos
pacientes no aceptan esta modalidad. Ya sea porque no cuentan con privacidad en
sus casas, o porque simplemente sienten que han perdido el “ritual” de ir a “su
espacio”, que representa su lugar más íntimo. Donde la sola presencia del
analista provee de cierta contención, y se sienten alojados como sujetos de deseo.
Se sienten sostenidos desde la mirada, el simple hecho de estar “cara a cara”
Sienten que el ritual de ir caminando una hora antes, o irse de allí en micro,
auto ,bicicleta o moto, es el momento de reflexión. Y esa modalidad hoy por hoy
no existe.
Otra dificultad es el trabajo con
niños, pacientes en riesgo, con ideas suicidas, que se hallan viviendo solos,
con familia en otras ciudades. En estos momentos hay que contemplar de una
manera responsable tanto la salud física como mental.
Por otra parte, gran parte de la población
se está empobreciendo. Pasar varios meses sin poder trabajar tiene sus serias
consecuencias. Hay negocios que están cerrando en todo el país. Y las
consecuencias que esto conlleva. Deseo que exista ayuda para que puedan volver
a abrir sus negocios, o puedan reorganizarse en esta nueva forma de vida. Que
puedan reinventarse , y no los dejen solos. Muchas pymes, monotributistas, trabajos informales, hoy por hoy, no tienen posibilidad de generar ingresos.
La bola de nieve se puede tornar imparable, al
ritmo del incremento de casos de covid19 . Aún no ha empezado el invierno, pero
sinceramente, asusta lo que pueda suceder en los meses venideros.
Mientras tanto el encierro, con
el paso del tiempo, va cobrando otros matices: miedo a salir, miedo a estar
encerrados por lapsos prolongados. Miedo a pasar la primavera entre cuatro
paredes, sin poder ser productivos, sin poder pagar las cuentas y poder cubir
las necesidades básicas.
El incremento de la ansiedad, la angustia
por la incertidumbre de lo que está pasando, depresiones, insomnio,
agotamiento. Es un tema con el que se trabaja y escucha a diario en el trabajo
diario con mis pacientes. Atravesar situaciones previas, como crisis
matrimoniales, procesos de duelo, dificultades vinculares, etc, agravan el
contexto de por si desalentador.
Se torna imperiosa la necesidad de armar una
rutina de lunes a viernes, y sumar momentos de placer, escuchando música,
viendo una linda película, leyendo un libro, meditar, conectarse con los otros
, por medio de la tecnología. Dar lugar a la creatividad. Generar nuevos
proyectos hacer ejercicio físico y no quedarse paralizados por esta situación
compleja. Estar en movimiento, tanto física como mentalmente. Proyectar, no
importa qué, a corto plazo proponerse metas. Un estímulo para levantarse día a
día.
Hoy por hoy me desvela pensar, ¿cuál
será la estrategia de nuestro gobierno para salir de esta cuarentena y poner al
país de pie?
Imagen de Rafael Serafim

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