Versión en
español abajo (a veces con la gramática creativa de una no nativa, sin cargo
adicional).
Today’s stats are
frightening.
10,530 deaths in the US so far, and we’re preparing for worse.
82,000 deaths are projected – and that’s an improvement over last week’s
predictions.
New York City alone is at nearly 69,000 cases of covid-19,
with over 15,000 hospitalized and over 4,700 deaths. The hospitals are overwhelmed with the
living, and the mortuaries are overwhelmed with the dead. The refrigerated trucks brought in as
additional morgues aren’t enough; NYC is considering temporary burials to
handle the numbers.
One of those numbers is a math professor that I knew from my
days working at a community college in Queens, NYC. He was one of the good guys, always ready to help
his students. He died of covid-19 last
Wednesday.
One of the hospitalized is a member of my yearly meeting (my
church). He’s an elderly man in his 90s who
was admitted last Friday with covid-19-caused pneumonia. What do you say? We know the prognosis for the elderly. We know that triaging will give resources to
younger patients if there aren’t enough to go around. And we know that none of us will be allowed
next to his bed in what is now one of countless covid wards. We pray for him to know the comfort of the
Lord in his time of need.
Here in my county in Pennsylvania, we are at 307 cases
officially.
We took a quick drive through my small town the other day,
mainly to run the car a bit since it’s been just sitting for the past two weeks
while we’ve been just sitting inside. Businesses
were shuttered for the most part, though a pizzeria was open and hoping for
business. I’m not used to seeing open
parking spots on the main drag, but really, I was surprised that there were any
cars parked there at all.
We’ve now been told that, contrary to prior advice, we
should be wearing masks when out and about. Manufactured masks are needed by medical staff, so homemade is the word
of the day. The major newspapers are publishing sewing patterns, youtube has
no-sew demonstrations using a bandanna and hair elastics, there’s the elastic
versus fabric ties debate and the ever-popular pipe cleaner/twist tie/straightened
paper clip to shape the mask over the nose debate. The local plain community (Amish, Mennonites,
and other plain people) has mobilized and is aiming to donate 13,000 masks,
last I heard.
There are advantages to having
so many women who know their way around a sewing machine and have plenty of material
on hand! A local fabric store catering
to plain people has been sending out alerts to me whenever ¼” elastic is back
in stock.
Image: Phil Lapp/LoKal Experiences
It’s not in stock often, I can say that. We can’t enter fabric stores in person. Online
fabric stores are sold out, and at least one popular chain is only giving supplies
to people who agree to donate the masks they make. Shipping times – normally less than a week --
are up to two months, given that priority goes to “essential items”. For our masks, I’ve tried to get elastic,
twill tape, and bias tape. Not happening,
or at least it wouldn’t be delivered until late May. I’m hopeful we won’t need it by then. I finally did manage to place an order for satin
ribbons like the ones we use as strings on bonnets (prayer coverings), so that’s what we’ll
be using on our homemade masks when it comes in. We are grateful to the workers and drivers
who will be working to get it to us, taking a risk to help us stay safe and
keep those around us safe.
We remember, too, those who are in prison and unable to
distance themselves from each other, those who are quarantined with their
abusers, and those who lack the resources for a healthy environment, such as on
some Native American reservations – like the Navajo Nation – where they may not
have running water to maintain the hygiene we’ve been told is critical. We recognize that undocumented workers and low-income workers are disproportionately placed at risk, as
they fill many “essential” jobs, often lack sick leave, and don’t have savings
to fall back on. And we recognize that healthcare professionals are
risking their lives – and sometimes losing them – to try to treat the sick and
keep the rest of us healthy.
It's humbling.
It's humbling.
Y ahora en español, con súplicas de perdón de antemano por los errores:
Las estadísticas de hoy dan miedo.
10,530 muertes en los EEUU hasta ahora, y estamos
preparándonos para peor. Se predicen 82,000 muertes – y eso es mejor que
las predicciones de la semana pasada.
Sólo la ciudad de Nueva York tiene casi 69,000 casos de
covid-19, con más de 15,000 hospitalizados y más de 4,700 muertes. Los
hospitales están sobrepasados con los vivos, y las morgues están sobrepasadas
con los muertos. Las camiones refrigeradas que se han traído como morgues
adicionales no alcanzan, pues Nueva York ahora está considerando entierros
provisionales para manejar la cantidad de muertos.
Uno de ellos es un profesor de matemáticas que conocí
cuando trabajaba en una universidad popular en Queens, Nueva York. Fue
uno de los buenos, siempre dispuesto a ayudar a sus estudiantes. Se murió
de covid-19 el miércoles pasado.
Uno de los hospitalizados es un miembro de mi reunión
anual (mi iglesia, por no saber otra manera de decirlo). Es un viejo en
sus noventa, y se le admitió al hospital con neumonía causada por el
covid-19. ¿Qué hay que decir? Ya sabemos el pronóstico para los
viejos. Ya sabemos que el triaje dirigirá los recursos a los pacientes
más jóvenes si no hay suficientes para todos. Y sabemos que no se
permitirá a ninguno de nosotros estar al lado de su cama en lo que ahora es una
de las salas innumerables de covid-19. Rogamos que conozca el consuelo
del Señor en su hora de necesidad.
Aquí en mi condado en Pennsylvania, oficialmente estamos
a 307 casos.
El otro día damos una vuelta en carro por mi pueblo,
principalmente para hacer funcionar el carro por un rato porque ha quedado en
la entrada del auto durante dos semanas mientras nosotros quedamos en casa.
Caso todos los negocios estaban cerrados, aunque una pizzería estaba
abierta, esperando a que entren algún cliente. No estoy acostumbrada a
ver lugares para estacionar en las calles principales, pero en realidad, me sorprendió
ver algún auto estacionado allí.
Ahora se nos han dicho que, al contrario del consejo
anterior, deberíamos llevar máscaras cuando salimos. El personal médico
necesita las máscaras fabricadas, por lo que la palabra del día es la
fabricación casera. Los periódicos principales publican patrones de
costura, youtube tiene demostraciones sin costura usando un pañuelo y elásticos
para el cabello, está el debate sobre elástico versus ataduras de tela y el
debate siempre popular sobre si se debe usar el limpiador de pipa o el
plastinudo o el sujetapapeles enderezado para dar forma a la máscara encima de
la nariz. La comunidad local “plain” (¿llana? no sé expresarlo bien en español
pero me refiero a los amish, menonitas y demás que se separan del mundo por su
manera sencilla de vestirse y vivir) se ha movilizado y apunta a donar 13,000
máscaras, lo último que escuché.
Image: Phil Lapp/LoKal Experiences
¡Hay ventajas de que haya tantas mujeres que saben bien cómo usar la máquina de coser y que tienen mucha tela a mano! Una tienda de telas local que atiende a personas “plain” me ha estado enviando alertas cada vez que el elástico de ¼ pulgada está disponible de nuevo.
No está
disponible a menudo, puedo decir eso. No podemos ingresar a las tiendas de
telas en persona. Las tiendas de telas en línea están agotadas, y al menos una
cadena popular solo está dando materiales a las personas que aceptan donar las
máscaras que hacen. Los tiempos de envío, normalmente menos de una semana, ya
son de hasta dos meses, dado que la prioridad va a los "artículos
esenciales". Para nuestras máscaras, he tratado de obtener elástico, cinta
de sarga y cinta diagonal sin éxito, o por lo menos que no se repartirá hasta
finales de mayo. Espero que no los necesitemos para entonces. Por fin me las arreglé
para hacer un pedido de cinta de raso como la que usamos para las cuerdas en las
gorras (¿tocados?), así que eso es lo que usaremos en nuestras máscaras
caseras. Estamos agradecidos a los trabajadores y conductores de las camiones
de repartes que estarán trabajando para llevarlo a nosotros, arriesgándose para
ayudarnos en estar a salvo y en proteger a quienes nos rodean.
También
recordamos a aquellos que están en la cárcel y no pueden distanciarse unos de
otros, aquellos que están en cuarentena con sus abusadores, y aquellos que
faltan los recursos para mantener un ambiente saludable, como la situación en
algunas reservas de nativos americanos, como la Nación Navajo, donde pueden no
tener agua corriente para mantener la higiene que nos han dicho es
imprescindible. Reconocemos que los trabajadores indocumentados y los
trabajadores de bajos ingresos corren un riesgo desproporcionado, ya que ocupan
muchos trabajos "esenciales", a menudo carecen de licencia por
enfermedad y no tienen ahorros para recurrir. Y reconocemos que los profesionales
de la salud arriesgan sus vidas, y a veces las pierden, para tratar a los
enfermos y mantener a los demás saludables.
Nos enseña
humilidad.
Tomando una frase de tu artículo , “la fabricación de barbijos caseros”, está a la orden del día.
ReplyDeleteDesde ayer que se insta en Argentina a ello. Se indica que debemos utilizar los barbjjos en varias provincias del país . Mi municipio está desinfectando la ciudad. Nosotros estamos transitando una primera etapa de la Pandemia, se espere el pico para mayo. El lema sin lugar a dudas, es vivir el hoy.
En Argentina el sistema de salud no está preparado para atender grandes números de enfermos, pero por lo que se ve muchos países se ven desbordados por esta situación.
Lamento mucho todo lo que están transitando, lo mejor que podemos hacer es quedarnos en nuestras casas. En mi caso , el costo económico es alto, pero está en juego la vida . Eso no tiene precio alguno. Cuidate mucho querida Bridget, cuídemonos.
¿ Qué enseñanza querrá traer esta Pandemia a la humanidad entera? Sin dudas , no seremos los mismos. Se viene un cambio de paradigmas.